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José María Bigoles: “El accidente in itínere es tremendamente casuístico, el cuento de nunca acabar”

José María Bigoles Martín, de Bigoles Abogados. Cuatro pilares sustentan estos accidentes laborales.

LOGO OKSe denomina accidente in itínere a aquel que sufre el trabajador al ir o volver del trabajo. Una definición en principio sencilla, pero que ha dado lugar a numerosas sentencias y posturas doctrinales pese a esa aparente sencillez. 

  •   En un principio, por imperativo del artículo 115.3 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), sólo se consideraban accidentes de trabajo los acaecidos en tiempo y lugar de trabajo. Pero los jueces, conscientes de la realidad social, ampliaron el concepto de accidente fuera del tiempo y lugar de trabajo, siempre que hubiera una relación entre el accidente y el trabajo.

  • Foto: Daniel Lobo, CC y adaptada (http://bit.ly/1EEFwiv).

Este reportaje fue publicado en el digital Diario Abierto y puede leerse íntegro accediendo al link:

http://www.diarioabierto.es/268872/el-accidente-in-itinere-es-tremendamente-casuistico-el-cuento-de-nunca-acabar

Requisitos básicos
En todos los accidentes de trabajo nos vamos a encontrar con unos requisitos básicos: el trabajo por cuenta ajena (los trabajadores autónomos tienen excluido el accidente in itínere), la merma en la integridad física del trabajador y el nexo causal que los une.

Como se ha dicho, es necesaria una relación laboral por cuenta ajena, es decir, que el contrato de trabajo esté en vigor, y se esté afiliado al Régimen General de la Seguridad Social. Si bien ello no es predicable de los trabajadores autónomos en sentido estricto, sí que se permite la inclusión de este concepto a los trabajadores autónomos económicamente dependientes.

También es necesaria una merma en la integridad física del trabajador, sea de la identidad que sea, grave o leve, que se haya producido por un hecho súbito e imprevisto, por el propio trabajador (por ejemplo, un resbalón), o por un agente externo (la caída de un ladrillo), siempre de manera fortuita e imprevista. Y, por fin, es necesaria la existencia de un nexo causal que una la realización del trabajo por cuenta ajena con la merma en la integridad física del trabajador, que es lo que más problemas da en la práctica judicial diaria.

Piénsese, por ejemplo, en un trabajador afectado de una patología crónica sin haber sido detectada que se desencadena en el lugar de trabajo. En principio estaría cubierta por la presunción establecida en el artículo 115.1, al desarrollarse en tiempo y lugar de trabajo. Piénsese, a la vez, en qué solución habría que dar si la patología se desencadena al ir o volver del trabajo, hecho que no está cubierto por la anterior presunción y que por lo tanto corresponde acreditar al trabajador accidentado.

Y aquí la casuística es abundantísima. Por ejemplo, podemos citar la consideración como accidente de trabajo de un trabajador que fallece en su casa pero que mostró en el trabajo síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida, o la de un trabajador que es agredido por un compañero de trabajo una vez acabado su horario laboral, o la del trabajador que tiene un accidente con su vehículo al ir o volver de su lugar de trabajo (la mayoría de los accidentes in itínere son accidentes de tráfico).

Para entrar a analizar brevemente la citada casuística, debemos detenernos en los cuatro pilares que determinan la existencia o no de un accidente de trabajo in itínere: el lugar de trabajo, el domicilio del trabajador, el trayecto y el tiempo en que se produce el accidente.

En cuanto al lugar de trabajo, pocas dudas ofrece su valoración, es el espacio físico donde el trabajador presta por cuenta ajena sus servicios laborales. Mayor dificultad supone la determinación de lo que debe entenderse por domicilio, que puede ser tanto su propia vivienda como la de un familiar donde circunstancialmente resida, o vaya todos los días a comer o a cenar, o a domicilios temporales del trabajador, como una finca o una residencia de verano, pero siempre con la debida acreditación y evitando extender el beneficio de la calificación como accidente de trabajo a otros supuestos, como los desvíos por interés particular.

Relacionando el domicilio y el lugar de trabajo figura el trayecto que se emplea para llegar de uno a otro, que debe ser, en palabras de la jurisprudencia, “razonable”. Esto es, no deben existir desvíos o elecciones de trayecto más largo que el habitual, y tampoco, como se ha dicho, desvíos por interés particular, para, por ejemplo, hacer gestiones ante una administración, ir a recoger unas prendas a la tintorería, o hacer visitas a familiares o amigos.

Imprudencia temeraria
También tiene incidencia en la existencia del accidente in itínere la forma en la que se realiza el desplazamiento. Así, una imprudencia entendida como temeraria efectuada por el trabajador excluirá la calificación del accidente como de trabajo, tanto si es conductor de un vehículo (conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas que anulen la capacidad para la conducción, adelantamientos temerarios, excesos de velocidad que constituyan delito, etc), como peatón (cruzar por comodidad los cuatro carriles de una autopista para acceder a las instalaciones de la empresa, o cruzar las vías de tren por lugar no autorizado para ello, por ejemplo).

Ya por último, en cuanto al factor temporal, el accidente debe ocurrir en un espacio de tiempo razonable desde la salida del trabajo o la entrada al mismo. De esta forma, se niega la calificación de accidente de trabajo cuando el trabajador se detiene en un restaurante de camino a su domicilio y pasa allí más de hora y media.

En definitiva, el concepto de accidente de trabajo in itinere es tremendamente casuístico. De ahí la importancia de las resoluciones del Tribunal Supremo en cuanto a la determinación de los criterios que lo constituyen.

 José Mª Bigoles Martín es administrador en Bigoles Abogados SL (en Twitter,@BigolesAbogados).  Para conversar con este despacho especializado en Derecho del trabajo y Seguridad Social visitar el perfil de Bigoles Abogados en Facebook.

Para contactar con el despacho Bigoles Abogados, teléfono disponible: 34-985-20-99-10

Para medios de comunicación interesados en entrevistar a José María Bigoles, contactar con el periodista Jorge Ramos Hortigüela, director de comunicación y redes sociales del despacho Bigoles Abogados. Teléfonos de contacto del periodista: 34-605-01-13-55  ///  34-658-47-36-33  ///

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En Bigoles Abogados destacamos por una alta especialización y más de 45 años de experiencia en asesoramiento, tramitación y defensa de todo tipo de asuntos relacionados con el trabajo y las pensiones de la Seguridad Social, en España y en el extranjero. Nos avalan varios miles de juicios celebrados en los Juzgados.

También destacamos por ser de los pocos Despachos Especialistas en Derecho Canónico en España. Otra de las ramas que más destaca en el Bufete es el Derecho de Familia, y las Sucesiones y Herencias, habiendo llevado varios casos relevantes en España. Nuestra última especialización y en la que llevamos ventaja destacada y acreditada es en la Responsabilidad Civil derivada de Accidente de Trabajo.

 

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